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Cómo Apoyar a una Persona de la Tercera Edad con Cáncer de Mama

Aunque el diagnóstico de cáncer de mama afecta profundamente a una persona, cualquiera que haya ayudado alguna vez a un familiar o amistad a lidiar con el cáncer de mama le dirá que la enfermedad también tiene un fuerte impacto en la persona que cuida de la enferma.

La situación se convierte realmente en una experiencia compartida ya que la persona que cuida de la enferma con frecuencia tiene que asumir una serie de roles nuevos e inesperados, así como enfrentar toda una gama de emociones causadas por los cambios en la salud de la persona querida. Si bien cada experiencia es única, existen problemas universales relacionados con el cuidado de una persona con cáncer de mama, incluyendo encontrar el delicado equilibrio entre ser de ayuda y ser intrusivo, y aprender cómo encontrar información sobre los tratamientos para el cáncer. Cuando una persona mayor es diagnosticada con cáncer de mama o tiene dificultades con otros problemas relacionados con la edad—entre otros la falta de transporte o menor capacidad cognitiva—el papel de la persona que la cuida puede ser aún más complejo.

Cuando la madre de Brenda Bush fue diagnosticada con cáncer de mama hace tres años a la edad de 77 años, Brenda se mudó nuevamente a Sheridan, Ind., para cuidar de sus padres ya que ambos tienen graves problemas de salud. Brenda cuenta que durante los últimos dos años ha tenido que llamar tres veces al 911, incluyendo una vez debido a una reacción aguda a una medicina. “Cuando Mamá descontinuó su terapia de reemplazo de hormonas le recetaron antidepresivos,” recuerda Brenda. “El tercer día Mamá entró en un ataque anafiláctico y tuvimos que llevarla inmediatamente al hospital. Allí, nos enteramos que era el fármaco el que había causado este incidente que había puesto en peligro su vida.”

El cargo de Brenda como gerente a tiempo parcial de los programas y servicios de Y-ME Indiana le permite tener la flexibilidad que necesita para cuidar de sus padres. Sus antecedentes en atención médica—trabajó para hospitals en mercadotecnia, trauma y geriatría—también le ha enseñado a ser una persona proactiva en el cuidado de sus padres; así que con frecuencia los acompaña a sus citas médicas. Los temas clave que ella considera críticos son el de mantenerse al tanto con los medicamentos y leer los
insertos de la recetas médicas para verificar las contraindicaciones. En su computadora, Brenda también
tiene un registro de las medicinas y hospitalizaciones de sus padres para disminuir errores y facilitar un tratamiento adecuado si se presenta un problema repentino.

“Me preocupan las hospitalizaciones causadas por reacciones a fármacos que amenazan la vida de las
personas mayores en los Estados Unidos,” dice Brenda. “Todavía soy testigo de que ellos aceptan las órdenes del médico a pie y juntillas, pero yo hago preguntas y negocio la situación. Es definitivamente un cambio en las generaciones.” Brenda también hace todo lo posible para permanecer conciente del estado emocional de sus padres, ayudándoles a permanecer optimistas y lo más activos posible. Según ella, es su educación en la religión cuáquera que le brinda esta actitud que promueve la aceptación y el sentido que cada día es valioso. También admite que constantemente necesita recordarse a sí misma de tomar las
cosas con calma y encontrar más oportunidades para relajarse. “Somos humanos, y como tales tenemos límites, por ello debemos de cuidar de nosotros mismos.”

Janet Germaine, una voluntaria de Y-ME Illinois, actuó como la persona que principalmente cuidaba de su madre antes de que ésta sucumbiera ante el cáncer hace más de cinco años. Para atender los cuidados que su madre necesitaba después de haber sido inicialmente diagnosticada con cáncer de mama en 1982, Janet interrumpió sus estudios universitarios. En 1999, su madre fue diagnosticada con metástasis hepática a la edad de 77 años y, una vez más, Janet asumió el papel de principal cuidadora de su madre llevándola a las sesiones de tratamiento durante los días útiles de la semana mientras su hermana ayudaba durante los fines de semana. Uno de los problemas con los que se encontró Janet fue el de ayudar a su madre a permanecer enfocada en su propia salud aunque su esposo, padrastro de Janet, estaba luchando contra el enfisema. Janet también ayudó a su madre a navegar por la información y la toma de decisiones. Otra preocupación de Janet era enfocarse en su propia carrera como asesora de ventas.

“Cuando salía para trabajar y la dejaba con la persona que la cuidaba durante el día, lo más difícil era el intentar enfocarme en mis objetivos sabiendo a la vez que quizás tendría que abandonar [una tarea] en cualquier momento,” dice Janet. Combatió el estrés preocupándose de comer bien y dormir suficientes horas. “Me las arreglé bien porque ella también lo hacía,” añade Janet. “ Yo pude hacerlo porque
descansaba bien, la cuidaba bien y permanecía positiva. Me creaba tensiones pero intenté disminuir lo desconocido y permanecer productiva.”

Cuidar de un ser querido mayor que tiene cáncer de mama puede ser una experiencia gratificante, pero también puede requerir mucha energía, exigir mucho del propio tiempo y energía y llevar al cansancio total. Lidiar con las emociones conflictivas que pudieran surgir—resentimiento, culpabilidad y tristeza, entre ellos—tómese un poco de tiempo para sí mismo, encuentre apoyo hablando con otras personas que están en una situación similar y utilice a familiares, amistades y recursos de la comunidad disponibles para que le den el descanso que necesita.

Este información es de Noticias Latinas.

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