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Haciéndole frente al cáncer de mama cuando se está criando una familia

Después del diagnóstico de cáncer de mama, con frecuencia los sobrevivientes y sus seres queridos tienen que hacerle frente a emociones que fluctúan constantemente: sorpresa, ira, tristeza, negación y esperanza, para mencionar sólo algunas. Además, esta montaña rusa emocional con frecuencia va acompañada por incertidumbre acerca de la enfermedad, desconcierto respecto al tratamiento y ansiedad acerca del futuro. Sin importar la edad, la mayoría de las mujeres, y hombres también, están de acuerdo que un diagnóstico de cáncer de mama es un evento que cambia la vida.

Dana Robinson, de 34 años de edad, fue diagnosticada con carcinoma ductal invasivo hace tres años. Poco después de su diagnóstico, su matrimonio comenzó a deteriorarse y finalmente terminó, dejando a Dana responsable de sus dos hijos equeños de 2 y 10 años, mientras simultáneamente comenzaba su tratamiento contra el cáncer de mama. “Lo más importante para mí fue que sentía que no iba a estar aquí para ver crecer a mis hijos,” dijo Dana. “Sentía que necesitaba poner mis asuntos en orden por si acaso no fuera a estar aquí.” Cuando su hijo mayor habló de sus propias inquietudes sobre quien cuidaría de él y su hermano con la madre de Dana, esto afirmó el empeño de Dana de buscar ayuda. La ayuda la encontró en su familia, amistades, su fe y espiritualidad, y Breast Cancer Network of Strength.

"Una noche, cerca de las 11:30, busque en Internet y encontré a Breast Cancer Network of Strength y su línea de apoyo de 24 horas al día,” recuerda Dana. "Llamé y la persona que contestó el teléfono no sólo era una sobreviviente, sino que era una mujer joven. Me habló de cosas como las que yo tenía que enfrentar y pensé: Cuando termine con esto, quiero hacer lo mismo, quiero ayudar a otra persona.” Dana cumplió con su promesa personal y ahora es consejera voluntaria para YourShoes, la línea de apoyo de Y-ME.

Las hijas de Cathy Manzano tenían 6, 9 y 12 años cuando ella fue diagnosticada con carcinoma ductal infiltrante en mayo de 1998. Cathy se sometió a una mastectomía, seguida por seis meses de quimioterapia y 33 rondas de radiación. En otoño de 2004 Cathy tuvo una recurrencia y se le diagnosticó cáncer de mama metastático.

“Con ambos diagnósticos pensé: quiero estar aquí para mis hijas y mi esposo,” relata Cathy, 45 años de edad, quien también trabaja como enfermera de parto y alumbramiento. “Hago el pacto total con Dios—¿puedo estar aquí para este concierto? ¿Esta graduación? ¿Para los conciertos de sus bandas? Quiero estar presente en cada momento de sus vidas en los que normalmente está presente una madre.” Cathy se describe como una “persona bastante abierta” y habla regularmente con sus hijas y esposo acerca de su enfermedad; además, dos de sus hijas están viendo a un terapeuta en la actualidad. “Al hablar con las niñas, especialmente la segunda vez, saben que todavía puede volver y sí, tengo metástasis, pero por ahora estoy bien. “La segunda vez le hace a uno dirigir su atención a lo que es importante en la vida diaria y estar presente en el presente, y este es un buen ejemplo para mis hijas,” añade.

Para aliviar los factores de estrés personales y para la familia que acompañan un diagnóstico de cáncer, tome en cuenta las recomendaciones siguientes del Instituto Nacional del Cáncer:

Este información es de Noticias Latinas.

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